EXCOMUNIÓN NUCLEAR

En un sermón pronunciado el domingo 5 de julio, el padre Paul Robinson (FSSPX) habla sobre el decreto del 2 de julio de 2026 por el cual la Santa Sede declaró excomulgados a los obispos, sacerdotes y fieles que se adhieren formalmente a la Fraternidad. Exhorta a los fieles a permanecer firmes en la fe, confiados en que esta prueba pasará al servicio de la restauración de la Iglesia.
El miércoles pasado, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X consagró cuatro obispos sin mandato pontificio. Roma reaccionó rápidamente con un decreto de excomunión.
Y este decreto de excomunión es, en cierto modo, una excomunión nuclear. Precisa que no solamente los obispos consagrantes y los obispos consagrados están excomulgados, como lo prevé el derecho canónico, sino que, más ampliamente, toda persona vinculada a la Fraternidad San Pío X está afectada, ya sean sacerdotes, seminaristas, hermanos, religiosos o incluso ustedes, los fieles.
Se afirma que toda persona que se adhiere formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X incurre automáticamente en la excomunión. Por «adhesión formal» se entiende una persona que frecuenta habitualmente las capillas de la FSSPX y adopta las posiciones doctrinales de la Fraternidad.
Una severidad sin precedentes
Estas medidas son extremadamente severas por parte del Vaticano.
Esto resulta aún más llamativo cuando consideramos la situación actual de la Iglesia. Seamos sinceros: hoy existen todo tipo de herejías dentro de la Iglesia. Hay todo tipo de escándalos. Se pueden hacer muchas cosas contrarias a la fe sin que se ejerza ninguna censura contra nadie.
Se puede celebrar la misa de una manera profundamente escandalosa. Se puede negar públicamente la fe católica. Se puede manifestar aprobación hacia las uniones homosexuales, el divorcio y otras formas de inmoralidad. Sin embargo, ninguno de estos ataques contra la misma fe provoca una excomunión.

Por tanto, debemos preguntarnos: ¿por qué Roma recupera de repente toda su autoridad para emplear una medida tan extrema contra un grupo de católicos tradicionales?
Parece realmente excesivo que llegue hasta esta «excomunión nuclear».
Las rsonas —en nuestro caso, hablamos de cientos de miles de personas— está excoexcomuniones masivas son muy raras en la historia de la Iglesia. Es excepcional que un papa declare que un grupo entero de pemulgad
o.
Cuando comparamos estas dos realidades, por un lado tantas personas que, dentro de la Iglesia, actúan contra la fe, destruyen la fe y la Iglesia sin recibir la menor sanción, y por otro lado, lo que nosotros hacemos, que recibe no solamente todo el rigor de la ley sino también una cantidad excesiva de fuerza y de censuras, nos vemos obligados a concluir que existe en Roma una especie de síndrome de hostilidad hacia la Tradición.
Existe manifiestamente una profunda aversión hacia lo que hacemos, y más particularmente hacia lo que ocurrió el miércoles pasado: la garantía de la continuidad de la Tradición gracias a estos cuatro nuevos obispos.
El hecho es que vamos a seguir existiendo. No desapareceremos. Al consagrar estos obispos, hemos asegurado nuestro futuro. Y Roma parece profundamente irritada por esta realidad y busca golpearnos con sanciones de una severidad totalmente desproporcionada.
Incluso los medios de comunicación seculares reconocen que estas medidas son de una dureza extrema.
Esta situación es muy triste.
Es muy triste porque el Papa es nuestro padre, y nosotros lo consideramos como tal. En toda familia, cuando un hijo es maltratado por su padre, aun cuando realiza algo bueno, algo que es para el bien de la familia, y el padre responde con castigos y severidad, se trata de una situación dolorosa.
Pero lo es todavía más cuando ese padre es el mismo Vicario de Cristo, aquel que ocupa en esta tierra el lugar de Cristo.
Actualidad FSSPX
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