02:10
Irapuato

el 20 de abril Santa Inés de Montepulciano.
by ines1013 on Jul 3, 2013

42 K
Irapuato compartió esto

Santa Inés de Montepulciano - el 20 de abril
Virgen
(1268-1317)

La vida de nuestra Santa está entretejida entre la heroicidad de sus virtudes y la riqueza de gracias sobrenaturales que el cielo derrama sobre ella. Es una de las santas que gozó de más gracias extraordinarias y demás luces místicas según refieren sus biógrafos, que por cierto los tuvo muy buenos y contemporáneos, que por sí mismos pudieron vivir muchos de los acontecimientos que narran.
Nació por el año 1274 de unos padres bien acomodados y muy buenos cristianos en Gracciano Vecchio, cerca de Montepulciano (Italia). Parece ser que al nacer se iluminó la estancia donde su madre la daba a luz. Llevó una niñez normal pero pronto se despertó en ella el deseo de llevar una vida entregada al Señor por completo y para ello solicitó de unas monjas de Montepulciano que le vistieran su hábito que llamaban «el saco» cuando apenas contaba nueve años de edad.
Fue muy dada a la oración desde que tuvo uso de razón. Parece ser que era una contemplativa precoz. Se retiraba a lo más escondido de su casa y allí pasaba horas y horas entregada a los más tiernos coloquios con el Señor. Rezaba decenas y centenas de Ave Marías y Padrenuestros ensimismada en pensar lo que sus labios pronunciaban. Más de una vez la descubrieron sus padres y deudos arrobada en éxtasis.
En cuanto descubrió el significado de la virtud de la castidad, se consagró en cuerpo y alma al Señor. Pasaba un día de Gracciano Vecchio hacia Montepulciano cuando, según cuenta un biógrafo, una gran bandada de cuervos volaba sobre su cabeza amenazándola. Pero ninguno se atrevió a herirla ni rozarla. Era que pasaba delante de una casa de mala reputación y querían aquellos bichos atemorizarla y obligarla a que también ella formara parte de aquellas pobres mujeres. Su pureza quedó siempre sin mancilla porque trató de evitar cuanto empuja hacia el pecado.
Cuando nada más contaba quince años abrazó la vida religiosa llamando la atención por su entrega sin límites a toda clase de sacrificios y a la más rigurosa vida de observancia regular. Pronto todas las monjas se fijaban en Inés y trataban de copiar sus virtudes. Era como una regla viva para todas. Ella, en compañía de Margarita, que había sido su maestra y guía en la vida monacal, dio comienzo a la fundación de un convento que pronto llamaría la atención por la irradiación de frutos de santidad que de él se desprenderían por toda aquella comarca. Fue el célebre convento de Proceno en el que a sus dieciocho años ya fue nombrada abadesa del mismo. Durante este tiempo atendía a todo y a todos sin sufrir mengua por ello su dedicación y entrega al Señor. Sentía dejar al Señor por los hombres, pero veía que ésta era su obligación y a ella se entregaba de lleno. No parecía que fuera todavía casi una joven por los ejemplos de madurez que a todos daba. Se olvidaba de sí misma y se entregaba a los cuidados que la obediencia le había encomendado...
Cuentan sus biógrafos que la Divina Providencia iba sembrando de flores de prodigios la vida de Inés. Las mismas monjas son testigos de muchos de estos prodigios... Como la fama de Proceno se extendía de día en día, los buenos hijos de Montepulciano quisieron que también allí, en su pueblo natal, hiciera otra fundación para que sirviera como de irradiación espiritual y saneamiento de costumbres. En poco tiempo obtuvo del Papa los necesarios permisos y el Señor empezó a obrar allí como lo había hecho antes en Proceno. Las gracias del cielo se multiplican. Los éxtasis, arrobamientos, milagros y mensajes que recibe del Señor son casi diarios. Ella lo comunica por obedecer y son muchas las almas que por su medio se enriquecen espiritualmente y cambian de vida. Cae enferma. Tiene sólo cuarenta y tres años. Sufre mucho. Obra milagros en aquella misma hora de su muerte. Es el 20 de Abril de 1317.

128
Irapuato

San Aniceto, papa (2 coms.)
En Roma, san Aniceto, papa, que recibió fraternalmente como huésped insigne a san Policarpo, para determinar juntos acerca de la fecha de la Pascua. († c. 166)
Santos Sulpicio y Serviano, mártires
También en Roma, santos Sulpicio y Serviano, mártires, enterrados en el segundo miliario de la Vía Latina. († s. inc.)
San Secundino, mártir (7 coms.)
En Córdoba, en la Hispania Bética, san Secundino, mártir. († c. 306)

San Marcelino de Embrún, obispo
En Embrún, en la Galia, san Marcelino, primer obispo de esta ciudad, el cual, oriundo de África, convirtió a la fe de Cristo la mayor parte de la población de los Alpes Marítimos y fue ordenado obispo por san Eusebio de Vercelli. († c. 374)
San Marciano, monje (1 coms.)
En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Marciano, monje. († c. 488)

San Teodoro «Triquino», eremita
En Constantinopla, san Teodoro, que fue llamado «Triquino» por el áspero cilicio con que se cubría, y llevó una admirable existencia en la soledad. († s. V)
San Anastasio II de Antioquía, obispo y mártir
En Antioquía de Siria, san Anastasio, obispo y mártir, que durante el reinado del emperador Focas fue asesinado cruelmente por unos sicarios. († 609)
* Santa Heliena, virgen
En la región de Laurino, cerca de Pesto, en la Campania, santa Heliena, virgen, la cual, firme en el seguimiento de Cristo, abrazó una vida solitaria, en la que sirvió constantemente a Dios en las necesidades de los religiosos y de los enfermos. († s. VII)
* San Vihón de Osnabrück, abad y obispo
En Osnabrück, población de Sajonia, san Vihón, obispo, oriundo de Frisia, que fue enviado por el emperador Carlomagno como abad para evangelizar la región y, ordenado obispo de esta iglesia, tuvo que sufrir mucho por Cristo. († 804)
Beato Geraldo de Salles, eremita fundador
En el monasterio de Cháteliers, en la región de Poitiers, en Francia, beato Geraldo de Salles, que, dedicado a la vida penitente, fue un canónigo pobre y un eremita más pobre aún, ejemplo con el cual atrajo a muchos al amor de Dios y a la vida eremítica, y además fundó varias casas de canónigos regulares. († 1120)
Beato Domingo Vernagalli, monje y presbítero
En Pisa, de la Toscana, beato Domingo Vernagalli, presbítero de la Orden de los Camaldulenses, constructor de un orfanato. († 1218)
Santa Inés de Montepulciano, virgen (1 coms.)
En Montepulciano, también de la Toscana, santa Inés, virgen, que vistió el hábito de las vírgenes a los nueve años, y a los quince, muy a su pesar, fue elegida superiora de las monjas de Procene. Más tarde fundó un monasterio sometido a la disciplina de santo Domingo, donde dio muestras de una profunda humildad. († 1317)

Beato Simón Rinalducci de Todi, monje y presbítero
En Bolonia, de la Emilia, beato Simón Rinalducci de Todi, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que con su enseñanza y ejemplo edificó a los jóvenes estudiantes y a todo el pueblo de Dios. († 1322)
Beatos Jacobo Bell y Juan Finch, mártires
En Lancaster, en Inglaterra, beatos Jacobo Bell y Juan Finch, mártires. El primero de ellos era sacerdote, aunque vivió durante veinte años en otra confesión hasta que se reconcilió con la Iglesia católica a instancias de una piadosa mujer, y el segundo, padre de familia, agricultor y catequista, por su fe estuvo encarcelado durante varios años y sufrió hambre y otras pruebas. Finalmente, ambos, en tiempo de la reina Isabel I, alcanzaron el premio de la gloria con su martirio. († 1584)
Beatos Ricardo Sageant y Guillermo Thompson, presbíteros y mártires
En Londres, también en Inglaterra, beatos Ricardo Sageant y Guillermo Thompson, presbíteros y mártires, que condenados a muerte por haber entrado y permanecido en el país siendo sacerdotes, cumplieron su martirio en Tyburn. († 1584)
Beato Mauricio MacKenraghty, presbítero y mártir (1 coms.)
En Clone, en Irlanda, beato Mauricio MacKenraghty, presbítero y mártir, que tras dos años encerrado en la cárcel por negarse a reconocer la autoridad de Isabel I sobre la Iglesia, fue llevado al suplicio del patíbulo. († 1585)

Beato Antonio Page, presbítero y mártir
En York, en Inglaterra, beato Antonio Page, presbítero y mártir, hombre manso y honesto, que por ser sacerdote fue condenado a crueles suplicios. († 1593)
Beatos Francisco Page y Roberto Watkinson, presbíteros y mártires
En Londres, de nuevo en Inglaterra, beatos Francisco Page, de la Orden de la Compañía de Jesús, y Roberto Watkinson, presbíteros y mártires. Este último había sido ordenado apenas un mes antes, y ambos, por su condición de sacerdotes, fueron ajusticiados en Tyburn, en tiempo de Isabel I. († 1602)
Beata Clara Bosatta, virgen y fundadora (1 coms.)
En Pianello, cerca del lago de Como, en Italia, beata Clara (Dina) Bosatta, virgen, que, con la ayuda del beato Luis Guanella, fundó la Pequeña Casa de la Divina Providencia. († 1887)

Beato Domingo Ciriaco, religioso y mártir
En Madrid, España, beato Domingo Ciriaco, en el siglo Dionisio Domínguez Martínez, hermano de la Congregación de los Hermanos Maristas y mártir en la cruel persecución que acompañó a la Guerra Civil española. († 1937)
Beato Anastasio Pankiewicz, presbítero y mártir
En el lugar de Hartheim, cerca de Linz, en Austria, mientras era conducido al campo de concentración de Dachau, beato Anastasio Pankiewicz, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que contra un régimen opresor de la dignidad cristiana dio fiel testimonio de su fe hasta la muerte. († 1942)
Beato Louis Pourtois, mártir
En el campo de concentración de Mauthausen, Perg (Austria), beato Louis Pourtois, laico de la archidiócesis de Besançon, miembro de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), que dio testimonio de la fe como mártir bajo el nazismo. († 1945)
Beato Bernard Morizot, mártir
En las cercanías de Jessen, Wittenberg (Alemania), beato Bernard Morizot, joven laico de la diócesis de Sens-Auxerre, miembro de Scouts de France, que dio testimonio de la fe como mártir bajo el nazismo. († 1945)
Beato Michel Coquelet, presbítero y mártir
En Sop Xieng, Xieng Khouang, Laos, beato Michel Coquelet, sacerdote profeso de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y mártir. († 1961)

🤗 👍 🤗

Germen

Para esta buena religiosa el mejor tesoro era Cristo crucificado, en quien meditaba siempre y a quien tanto amaba". Hermoso relato redactado por una gran santa, acerca de otra santa también muy admirable.
San Raimundo cuenta que muchos testigos le declararon haber presenciado hechos milagrosos en la vida de Santa Inés.
Cuando estaba moribunda, oyó que sus religiosas lloraban y les dijo emocionada: "Si en verdad me aman, alégrense de que voy al Padre Dios a recibir su herencia eterna. No se afanen que desde la eternidad las encomendaré siempre".
👏 👏 👍 🤗

Irapuato

Inés de Montepulciano, Santa
Religiosa, Abril 20
Inés de Montepulciano, Santa
Abadesa
Martirologio Romano: En Montepulciano, también de la Toscana, santa Inés, virgen, que vistió el hábito de las vírgenes a los nueve años, y a los quince, en contra de su voluntad, fue elegida superiora de las monjas de Procene, fundando más tarde un monasterio, sometido a la disciplina de santo Domingo, donde dio muestras de una profunda humildad (1317).
Etimológicamente: Inés = Aquella que se mantiene pura, es de origen latino.
Nació alrededor del año 1270. Hija de la toscana familia Segni, propietarios acomodados de Graciano, cerca de Orvieto.
Cuanto solo tiene nueve años, consigue el permiso familiar para vestir el escapulario de "saco" de las monjas de un convento de Montepulciano que recibían este nombre precisamente por el pobre estilo de su ropa.
Seis años más tarde funda un monasterio con Margarita, su maestra de convento, en Proceno, a más de cien kilómetros de Montepulciano. Mucha madurez debió ver en ella el obispo del lugar cuando con poco más de quince años la nombra abadesa. Dieciséis años desempeñó el cargo y en el transcurso de ese tiempo hizo dos visitas a Roma; una fue por motivos de caridad, muy breve; la otra tuvo como fin poner los medios ante la Santa Sede para evitar que el monasterio que acababa de fundar fuera un día presa de ambiciones y usurpaciones ilegítimas. Se ve que en ese tiempo podía pasar cualquier cosa no sólo en los bienes eclesiásticos que detentaban los varones, sino también con los que administraban las mujeres.
Apreciando los vecinos de Montepulciano el bien espiritual que reportaba el monasterio de Proceno puertas afuera, ruegan, suplican y empujan a Inés para que funde otro en su ciudad pensando en la transformación espiritual de la juventud. Descubierta la voluntad de Dios en la oración, decide fundar. Será en el monte que está sembrado de casas de lenocinio, "un lugar de pecadoras", y se levantará gracias a la ayuda económica de los familiares, amigos y convecinos. Ha tenido una visión en la que tres barcos con sus patronos están dispuestos a recibirla a bordo; Agustín, Domingo y Francisco la invitan a subir, pero es Domingo quien decide la cuestión: "Subirá a mi nave, pues así lo ha dispuesto Dios".
Su fundación seguirá el espíritu y las huellas de santo Domingo y tendrá a los dominicos como ayuda espiritual para ella y sus monjas.
Con maltrecha salud, sus monjas intentan procurarle
Inés de Montepulciano, Santa
remedio con los baños termales cercanos; pero fallece en el año 1317.
Raimundo de Capua, el mayor difusor de la vida y obras de santa Inés, escribe en Legenda no sólo datos biográficos, sino un chorro de hechos sobrenaturales acaecidos en vida de la santa y, según él, confirmados ante notario, firmados por testigos oculares fidedignos y testimoniados por las monjas vivas a las que tenía acceso por razones de su ministerio. Piensa que relatando prolijamente los hechos sobrenaturales -éxtasis, visiones y milagros-, contribuye a resaltar su santa vida con el aval inconfundible del milagro. Por ello habló del maná que solía cubrir el manto de Inés al salir de la oración, el que cubrió en interior de la catedral cuando hizo su profesión religiosa, o la luz radiante que aún después de medio siglo de la muerte le ha deslumbrado en Montepulciano; no menos asombro causaba oírle exponer cómo nacían rosas donde Inés se arrodillaba y el momento glorioso en que la Virgen puso en sus brazos al niño Jesús (antes de devolverlo a su Madre, tuvo Inés el acierto de quitarle la cruz que llevaba al cuello y guardarla después como el más preciado tesoro). Cariño, poesía y encanto.
Santa Catalina de Siena, nacida unos años después y dominica como ella, será la santa que, profundamente impresionada por sus virtudes, hablará de lo de dentro de su alma. Llegó a afirmar que, aparte de la acción del Espíritu Santo, fueron la vida y virtudes ejemplares vividas heroicamente por santa Inés las que le empujaron a su entrega personal y a amar al Señor. Resalta en carta escrita a las monjas hijas de Inés de Montepulciano -una santa que habla de otra santa- la humildad, el amor a la Cruz, y la fidelidad al cumplimiento de la voluntad de Dios. Pero el mayor elogio que puede decirse de Inés lo dejó escrito en su Diálogo, poniéndolo en boca de Jesucristo: "La dulce virgen santa Inés, que desde la niñez hasta el fin de su vida me sirvió con humildad y firme esperanza sin preocuparse de sí misma".
Fue canonizada por S.S. Benedicto XIII en el año 1726.
es.catholic.net/santoral/articulo.php